miércoles, 4 de diciembre de 2013

Heroes de una Nueva Era - Prólogo

(A continuación, el prólogo de la crónica Héroes de una Nueva Era, jugado vía "play-by-post" via google sites, con reglas de SAGA System en Dragonlance 5th Age / Age of Mortals)

- 1ero de Enero, año 31 Saer Cataclius.


"Yo lo veo todo.

Soy el Heraldo, cantor de canciones, contador de historias. He visto ocurrir muchas cosas a lo largo y ancho del continente de Ansalon, y he aprendido aún más de lo que he visto. Así, ahora me detengo, pues a medida que el atardecer trae oscuridad y luz de estrellas a este
día, entramos en lo que los maestros del tiempo llamarían la Era de los Mortales - La Quinta Era de Krynn.

De las sombras de estas tierras desoladas por guerras, temibles y enormes dragones han emergido para subyugar a las razas que dan vida y sentido a Krynn. Los dioses se han ido sin dejar a nadie para contener a estas fantásticas criaturas del mal, más poderosas que cualquiera que hayamos conocido. Y así, he venido a hacer lo que debo en este importante momento. Soy un hombre sin memorias propias - mi mente sólo conoce las memorias del mundo. Quizá dentro de las palabras de mis historias yace el secreto que permitirá que haya un nuevo amanecer en Ansalon.

Treinta años atrás, el Caos vino, literalmente, manifestándose ante nuestros ojos, la encarnación de la furia de aquel que constituye la antítesis del órden de las cosas. Un malentendido aflojó las cadenas que reprimían a su malévolo poder, de cuya misma esencia los dioses forjaron el mundo. Una vez libre, Caos desafió el tesoro más querido de los dioses: el mundo de Krynn. A través del poder de la magia, en ese verano, al que han optado por llamar "el Verano de Caos", todos los hijos de los dioses se juntaron y forzaron la huída de Caos. Éste último aceptó retirarse, pero no sin antes ordenar a los dioses que
lo siguiesen. Esa fue su última afrenta en Krynn: la de apostar con los dioses, a la autodestrucción de ese Krynn sin dioses que dejaban al final del caluroso verano.

Ahora, más que nunca en la historia de Krynn, los mortales se encuentran sólos. Al irse los dioses, se han cerrado las puertas a su más preciado regalo: la magia. Sin ella, los mortales no son competencia de los primeros hijos de la diosa del Mal, la llamada "Reina de la Oscuridad". Ellos, los dragones, son ahora libres de gobernar. Desde más allá de los mares conocidos en Ansalon viene una raza de Grandes Dragones, liderizados por Malystryx la Roja. En una violenta Purga de Dragones, estos grandes y antiguos
dragones lucharon entre si, para reclamar las tierras de Ansalon como suyas. En el amanecer de esta nueva era, los mortales lucharon una batalla desesperada para sobrevivir a las luchas de los colosos hijos de Takhisis, quienes parecían ignorar, o desestimar, la destrucción que causaban en el mundo.
Pero a pesar de que los dioses nos han abandonado, yo digo que aún hay esperanza. Nuestro mundo no fue salvado de Caos para ser dado a los dragones. No fue creado para ellos. Ellos no le pertenecen. Yo percibo que se acerca un momento crucial, la luz del Bien brilla entre los humos del velo oscuro del reinado del Mal. Los nuevos hechiceros han recurrido a la forma más antígua y primigenia de las
formas de magia, para restaurar mucha de la antigua magia de nuestro mundo. Nuestra Ciudadela de la Luz nos enseña a mirar en nuestro interior para encontrar el poder de nuestros propios Corazones. Nuestros espíritus, dicen ellos, son las creaciones más valiosas de los Dioses, y en ellos reside la más especial de las formas de magia.
Los Caballeros de Solamnia continuan dando ejemplo y aliento a las fuerzas del Bien, la Legión de Steel lucha por la justicia, enseñando discernimiento a las mentes de juicios demasiado veloces, y practicidad a las mentes de juicios lentos. Y aún hay más. Los Dragones Metálicos, los primeros hijos del dios del Bien, Paladín el Guerrero Plateado, yacen escondidos, trabajando aún en el mundo.

Esta es una era de descubrimientos, una era de aventuras, un tiempo de héroes, un momento de esperanza. Levántate, amada Krynn, que ha llegado el amanecer de la Quinta Era, la de los Mortales. Conoced esto, gentes de Ansalon: el Bien prevalecerá...

...sólo depende de nosotros."


El Heraldo