martes, 10 de diciembre de 2013

Acto 1 - Escena 2: El asalto

(extraído del site del juego: http://sites.google.com/site/juroceweb )

Los lobos se incorporaron, y bajaron la cola, iniciando un gruñido. Le  gruñían a la noche, que al parecer les tenía más de una sorpresa.

Al escuchar el gruñido de Trygg y de su montura, Eldrak hizo señas a ambos para que callaran y poder escuchar mejor lo que sucedía a su alrededor.
Lentamente y en silencio miró a Ispoples para ver si sus reacciones mostraban las mismas dudas que él tenia, o si al contrario, delatasen que tuviese una idea de que podría estar incomodando a los canes que les acompañaba

El bárbaro ecuchó una presencia en una rama de un árbol, casi sobre  ellos. Evidentemente desenfundaba una hoja metálica de algún tipo. Detrás del centauro había una persona que tropezaba una rama y detrás  de él mismo escuchó el rechinar de un arco al tensarse. También vio a contraluz una silueta envuelta en una especie de túnica, agacharse al piso hasta casi desaparecer.

Ispoples observó a las mascotas de Eldrak, y pensó que algo en los alrededores los está perturbando. Intentó fijar la dirección de lo que incomodaba a Trygg, pero como el animal se mostraba errático, no le quedó más remedio hacerlo él mismo. Desconfiando de su entorno tomó una flecha de su espalda, y armó su arco dejandolo a medio tensar, apuntando al suelo mientras hurgaba con la mirada los alrededores.

Ispoples vio rápidamente a sus atacantes con sus penetrantes ojos. Todos tenían túnicas oscuras, y botas suaves de cuero oscuras. Eran casi invisibles, por la habilidad con que se habían escondido, pero sus pupilas los buscaron con facilidad.

Con la velocidad de un rayo, se levantó del piso el que se había agazapado, y en un visto y no visto, se acercó a una velocidad sobrenatural sobre el bárbaro. Del árbol se lanzó hacia el centauro  otro de los atacantes. Al mismo tiempo, una flecha fue disparada en dirección al Worg. Un último atacante lanzó una daga hacia el lobo.

La flecha lastimó al Worg en un costado, haciéndolo chillar, para  luego lanzar un auyido de rencor. Se dirigía a su atacante con su  acostumbrada fiereza y rapidez. La daga dirigida a la loba rozó su  cabeza para perderse en la oscuridad. La loba corría también  hacia su atacante.

Ispoples con el seño fruncido, gruñendo molesto por la emboscada, soltó el arco y la flecha, nada más para elevarse sobre sus patas traseras con
gran determinación y carácter, al encuentro de su atacante. Utilizó su brazalete para esquivar el ataque de la daga del atacante que caía sobre él. Un fuerte dolor en el brazo le confirmó que acababa de ser apuñaleado. La maniobra del acechador lo hizo caer sobre las brasas de la fogata, causándole un dolor insoportable. El ambiente adquirió el olor a carne quemada.

El ataque inminente hacia Eldrak hizo que se lanzara a un lado rodando mientras agarraba su fiel maza que siempre tenía a su lado.
De manera automática silbó una comando a sus canes para que ambos atacaran a un solo enemigo de manera que el ambos eviten ser gravemente lastimados. Se sentía ligeramente reconfortado por tener a su lado al centauro que parecía decidido a mantener su posición sin ceder.

El bárbaro pudo quitarse de la línea en la que venía cargando contra él su enemigo. Aún así se encontraba al alcance de su daga, por lo que trata de desviar a su enemigo haciéndose a un lado. Eldrak gruñó de dolor cuando sintió el filo metálico abriéndose paso entre la piel de oso que le cubría y su propia piel.

El dolor incomoda al joven barbaro que decide evitar males mayores. Con un fuerte silbido que indica ataque, llama a Trygg y a Fearg el worg, mientras agarra con ambas manos a su atacante para evitar que se aleje de la posición en la que esta, y le clava  sus dientes a fin de reforzar su agarre...

Con la ira creciente producto de su orgullo roto, Ispoples le aplicó una llave al enemigo e intentó rodar con este a cuestas, para alejarse del contacto directo con las llamas. El enemigo del centauro, en un visto y no visto, estaba en el piso doblegado por el centauro, con su mano inmobilizada. Algo debió haberse quebrado, porque sentía un dolor inmenso en una rodilla...

...dientes que se muestran, la baba corre al mentón, ojos que se desorbitan, uñas que se hincan, y una voz profunda, que solo llega al oído del inmobilizado - El hambre que tengo aún no se sacia... tu pirueta hizo que tirara el conejo al suelo - retorciendo más la mano inmobilizada, el centauro le observó sádicamente el cuello, y entonces continuó - pero el olor de tu sangre...  mmmmm!...  me es irresistible...  sigue luchando y con placer...  te devoooooro...

- Aaaargh! - fue la respuesta desesperada del humano que yacía bajo el peso del centauro, al tiempo que forcejeaba con desesperación y dolor. Sudaba frío.

Mientras tanto, el atacante del bárbaro se retorcía de dolor. Trató de zafarse, pero esto no hacía sino incrementar el dolor que sentía. Empezaba a preguntarse si los huesos que llevaba el humano eran de personas que él se había comido.

El bárbaro pudo notar que Trygg se acercaba velozmente para atacar al prisionero de sus dientes. Alguien salió de la maleza con un par de dagas, para atacar al lobo.

El worg se alejó de la fogata, en pos de quien le había herido. Su sobrenatural gruñido rabioso le antecedía sembrando temor. Una flecha más pasó cerca de este, pero la forma en que el worg se acercaba no le facilitaba las cosas, porque no se acercaba en línea recta, sino en zig-zag.

 Participantes en la escena:
Gocho (Eldrak el bárbaro de las montañas, maestro de las bestias),
Wladimir (Ispoples el centauro luchador),
Orestes (Narrador).